lunes, 28 de junio de 2010

Microchips en humanos


Aunque ya se nos hace conocido el término "microchips" es en este momento en el cual este pequeño aparato ha venido a revolucionar y a cuestionarnos acerca de su utilidad.

El «transponder» o microchip consiste en un receptáculo de cristal que contiene una cápsula electromagnética y numerosos «chip» de silicio.
Mide aproximadamente 23 milímetros de largo y 3 de diámetro. También existe información de chips de 11.5 mm de largo x 2.1 mm de diámetro. Cuando se transmite una señal de frecuencia al «transponder», la espiral genera una corriente eléctrica -un efecto que fue descubierto por Michael Faraday hace muchos años- que se utiliza para conducir el circuito del «chip» de silicio, y transmite una señal de 64 bits. La señal puede ser captada por un receptor que se instale en un edificio inteligente. Mediante un ordenador, puede reconocer el código, que es único, e identificar al individuo en cuestión.
Algunas de las ventajas que nos puede dar éste pequeño aparato sería su rapidez al informar los análisis de alimentos consumidos por una persona, es decir, que nos informará rápidamente de algún alimento en mal estado, infecciones etc., hasta las calorías que cada producto contiene. Se puede intervenir fácilmente en la cura de enfermedades por su gran eficacia en la detección.
Temas de importancia como la seguridad, sobre todo en niños ya que estos microchips vienen cada uno con un código único en todo el mundo, el que permitirá que a través de éste un niño o persona, puedan ser encontrado (en el caso de pérdida o secuestros) y por otro lado ubicar a las personas que sufren de trastornos que afectan su memoria como el mal de Alzheimer y contar con la certeza de la identidad del individuo que intervienen.
La critica más importante vista desde lo ético, es el hecho de que como padres tengamos la opción de quitarle de cierta manera la independencia a nuestros hijos, la cual es un proceso importante para definir personalidad, ideas y estilo de vida que cada persona opta a seguir. Implantando éste aparato a nuestros hijos con el miedo de que puedan ser secuestrados, llevamos a que el niño lleve una vida llena de miedo y dificultades en el aprendizaje con su entorno a lo largo de su vida. La idea de un a vigilancia constante, tarde o temprano se manifestará de manera negativa, sobre todo en adolescentes.

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